martes, 29 de marzo de 2016

CANCER en VENEZUELA HOY

Dorian García G.

La tragedia de morir de mengua

En Venezuela, los enfermos de cáncer no solo tienen que batallar, como todos los venezolanos, con la subsistencia alimentaria y la precariedad en la que todos nos vemos inmersos, provocada por un régimen destructor de la garantías constitucionales, y que al día de hoy acaba con la salud del país para minimizar la resistencia mayoritaria a su permanencia en el poder.

Patológicamente, el 4 de febrero se conmemora el “Día mundial del Cáncer”.

Juan Saavedrea, director de la Clínica de Prevención de Cáncer, donde dice que las muertes por esta enfermedad en Venezuela son más elevadas que en el resto de los países latinoamericanos, con un saldo alarmante: 6 de cada 10 pacientes con cáncer mueren, la media en la región alcanza solo el 3,5 de los enfermos.

Para el 2015, se estimaba que al menos 24.812 pacientes perderían la vida a causa del cáncer según un estudio realizado por la Sociedad Anticancerosa de Venezuela (SAV), Laboratorios Nolver y el Centro de Estadística y Matemática Aplicada de la Universidad Simón Bolívar (Cesma).

A la fecha, no hay cifras oficiales que permitan establecer de forma fidedigna una información confiable, como tampoco un pronunciamiento que ofrezca una oportunidad a los pacientes a alargar su vida.
 
¡Sálvese quien pueda!
 
Testimonio
La crisis en Venezuela afecta severamente uno de los principales derechos del ser humano, el derecho a la Salud. Recientemente el Parlamento venezolano tuvo que declarar emergencia en este sector debido a la grave escasez de medicamentos, insumos médicos y el deterioro de las infraestructuras hospitalarias.
El panorama que atraviesa Venezuela puede configurar un norte fatal en las decisiones que el ciudadano llega a plantearse frente al estado de las cosas.
 
Una salida desesperada

Testimonio
 Yo, Fabio Fuenmayor, médico de Cuidados Paliativos del moribundo Instituto de Oncología y de Hematología, les pido a mis pacientes que ni siquiera pregunten por mi consulta y he decidido tomarme las 9 semanas de vacaciones vencidas del año pasado y las 11 de este año debido a que no tengo nada que recetarles para el dolor oncológico que constituye más del 90% de los motivos de mi consulta.

Hoy he sido informado que BADAN, prácticamente la única institución que expende analgésicos de manera masiva para los tratamientos que yo prescribo, está en la lona. Me imagino que empezarán a ocupar los anaqueles de sus centros de atención al público con estatuillas de José Gregorio y otras imágenes fabricadas diestramente en china, las cuales costarán una fortuna a más de un millar de bolívares por dólar, a menos que a un bolichico le entreguen divisas a 10 y las revenda a 200 para importar: imágenes santorales de primera necesidad. A esos desgraciados enchufados, les sugiero que importen Biblias y ediciones de El Corán, porque no solo a los católicos y a los santeros les da cáncer.

No gozo del cinismo de Héctor Rodríguez, ni de la desvergüenza de Pedro Carreño y mucho menos del espíritu demoníaco de Diosdado Cabello, para decirle a mis pacientes, mirándolos a los ojos, que no solamente se van a morir de cáncer, sino que además lo harán en medio del sufrimiento de terribles dolores, que si bien en condiciones normales son difíciles de tratar, hoy en día por culpa del delincuente de la república, Nicolás Maduro, ni siquiera van a poder ser tratados.

Es muy difícil compartir día a día el deterioro, el sufrimiento y las complicaciones clínicas de un enfermo crónico; pero eso lo escogí yo, para eso llevo más de 30 años formándome y lo sigo haciendo. Lo que resulta inaceptable es presenciar ese mismo deterioro con las manos amarradas por un gobierno que les quitó a los enfermos desde la aspirina y los pañales hasta la morfina y las bombas de infusión. Cuando el delincuente trastabilliario de Chávez, llegó al poder, una ampolla de morfina costaba BsF: 0,0005, hoy: no existe, y si le decían a uno que algún día no tendría papel de baño se respondía “¡No vale! Yo no creo”.

Esta situación, no es una crisis de reciente aparición, no fue que el barco que traía los analgésicos naufragó por la emboscada de un huracán llamado Guerra Económica, no nos caigamos a cuentos. Esto se viene labrando de manera sistemática y programada desde que nos dejamos asaltar por el Socialismo del Siglo XXI y los cantos de sirena del intergaláctico. Yo estudié para manejar 8 tipos de analgésicos opioides en más de 30 presentaciones, más de 20 analgésicos no opioides en más de 60 presentaciones, 6 antiinflamatorios esteroideos en más de 15 presentaciones, más de 12 coadyuvantes de los analgésicos en múltiples presentaciones, todos ellos solamente para tratar uno solo de los síntomas de cuidados paliativos.
 
EL DOLOR. Poco a poco, toda esa farmacopea fue desapareciendo del alcance de mis pacientes. Mis colegas y yo fuimos reduciendo la oferta de alternativas, empezamos a exigirles a los familiares cada vez más esfuerzo para conseguir el tratamiento adecuado, debimos hacernos los locos con el costo económico de nuestras prescripciones; y hasta nos hicimos creativos cambiando las presentaciones que se disponían con la ayuda de los farmacéuticos (en especial soy muy conocido por los amigos de Fórmulas Magistrales de la Facultad de Farmacia de la UCV), hasta violentamos las normas haciendo uso de medicamentos ya vencidos.

Pero todo se acabó. Ya no hay nada que enviar a Fórmulas Magistrales, ya no quedan blíster vencidos en las gavetas y ya es un crimen y una desvergüenza poner a los familiares a literalmente, recorrer el país en busca de las sobras que se hayan colocado a buen resguardo para no ser consumidas por el dolor de una enfermedad a la cual tampoco se le da cura.

La única esperanza que queda es que en medio de esta mortandad, en donde la mala muerte de cada venezolano está la muerte de un pedazo del país, llegue el ímpetu y la conciencia de la realidad de que es necesario no solamente salir de estas lacras que son Nicolás y sus compinches, sino de entender que quienes siguieron a la maldición que representó Chávez fueron los culpables y que ellos mismos están llamados a hacer renacer de sus cenizas esta nación mientras de manera individual cada uno muere con un pedazo de país.”


Dr. Fabio Fuenmayor Valladares
Médico Especialista Venezolano

1 comentario:

Nelson Vergel dijo...

Algun dia uno de esos pacientes que no tienen nada que perder hara lo que hay que hacer para matar al cancer que mata a Venezuela