miércoles, 1 de mayo de 2013

Santos; injerencia y desengaño

Dorian García G.

Los venezolanos y los colombianos no solo compartimos una frontera común. Estamos atados por nexos que van mas allá del profundo sentimiento de historia compartida y hermandad que, me atrevería a asegurar, no tenemos con ninguna otra nación en el mundo.
Lástima Colombia; los venezolanos nos sentiríamos más seguros teniendo un aliado que combatiera las explicitas incursiones del narcoterrorismo en nuestro país. También compartimos el deseo por una Colombia pujante, libre con justicia y equidad.

Nunca fue justo colocarnos de parte de quien entonces asociábamos al presidente Uribe. Eran tiempos de la contienda presidencial Santos-Mockus. Pero, cuan equivocados estábamos los venezolanos con usted Doctor Santos.

Sentirnos defraudados no retrata el verdadero sentimiento de frustración que, gracias a usted, experimentamos. El risueño Santos, se ha transformado en una figura tragicómica, más próxima a una hiena que al paladín que alguna vez idealizamos. Debo admitir que nos equivocamos, incluyendo al ecuánime presidente Uribe.

Duele errar tan profundamente. Recordamos cuando distinguió como su ”nuevo mejor amigo” a quien, hasta entonces, constituía su Némesis. Pero más nos asombra su abierta injerencia diplomática al escucharlo declarar, con poca ponderación, "No es constructivo que los Estados Unidos no reconozca a Maduro".

Señor Santos, usted se ha inmiscuido en nuestro tramite constitucional y tratado de despojarnos de procedencias con las que internacionalmente pudiésemos ser protegidos. No sabemos a qué atribuir su intromisión.

La elección cuestionada nos ha convertido en la mitad de electores que no esta de acuerdo con los resultados y a quienes se les niega su derecho a revisar el proceso, dialogar y determinar la verdad, ante una evidente utilización sesgada de la Ley. Es inaceptable e inadmisible.

Hoy cuando esta a punto de hacerse tarde para una conciliación, hay más de 130 países del mundo censuran la legitimidad de la presidencia del señor Maduro. A través de usted, la historia nos ha hecho sentir que debemos librar nuestra propia cruzada, la nueva gesta de independencia de nuestra Venezuela. Recuérdelo.


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ANTECEDENTES:
SANTOS; hombre de palabra. MALA PALABRA