martes, 10 de mayo de 2016

Que llueva café

Los oídos sordos del régimen

Dorian García G.
El decreto de “emergencia” y lo que viene
El socialismo del siglo XXI no trajo cambio revolucionario alguno, ni en la maloliente figura del original ni la ignorancia de su prórroga.
Dos meses bastaron para que el dólar duplicara su valor en el mercado paralelo. Las reservas, escurridas y la pobreza ciudadana se hacen sentir en una humillante retahíla de necesidades y quejas que se expresan a diario en colas interminables, a la violencia y desesperanza que envuelve al 85% del país.
Para complemento, el régimen  impone un decreto de emergencia económica, y la medida que asume para expresarse es obligar al país a no trabajar y como corolario violentar la aplicación del Artículo 72 de la Constitución Nacional que procura un cambio de gobierno que el país reclama.
 
Ojalá que llueva café…
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Pero Maduro quiere asegurar que la destrucción sea total presume de someternos “COMO SEA”. Para ello, los apertrechados en el TSJ (sala constitucional) y el CNE obstaculizan nuestros Derechos, amén del encargo a los individuos del “alto mando militar”, quienes mantienen secuestrada la FAN, sembrando intranquilidad en la esperanza a la necesaria salida constitucional, democrática y pacífica, sin advertir que somos proclives a un estallido social, que podría atraparlos en su huida hacia adelante.
Esta gente ha hecho de la crisis y la polarización una estrategia de supervivencia. Lo cierto es que los decretos y sus proponentes están de emergencia. La salida está cerca.

Ministro Pérez Abad golpea a presidente del sindicato
de la Corporación Eléctrica Nacional  Corpoelec-Venezuela  
 
La Venezuela de hoy es una suerte de sociedad primitiva a la espera de la lluvia. El país está cansado, el juego político luce trancado y todo se expresa en las constantes colas por sustento, en el exigir la liberación de los presos políticos y el respeto a los derechos civiles que desde el régimen se empeñan en ignorar. Parecieran no darse cuenta que la explosión está a punto de suceder. Hasta cuándo.