sábado, 27 de abril de 2013

Yo soy venezolano

Dorian García G.

Devuélvanme mi país
Hace poco los venezolanos vimos un inspirador manifiesto de artistas por televisión. Entonces recordé un país que pareciera haber desaparecido. Un espacio recóndito, personal y sublime que a la fecha pareciera muy lejano, casi una quimera. Hoy estamos sacudidos por la violencia y los abusos de un Estado corrompido. Yo viví otra historia.

Añoro aquellos días cuando Venezuela toda era una calle donde convivíamos con sencillez, confianza y seguridad. Éramos un país de celebridades; todos éramos necesarios para forjar una patria moderna y justa. Como sociedad florecíamos sinceros y diáfanos en la búsqueda del camino.

Yo lo viví y tengo ejemplos reales para relatarlos. Vi a Caridad Canelón asumir con coraje decisiones de vida diferentes a ser actriz, a Ilan Chester ser mi compañero de bus en múltiples trayectos Caracas–Maracaibo, al Dr. Uslar sentarse a mi lado para sostener un encuentro con su genio esparcido en un café. Éramos “la feria de la alegría” donde la locha se sudaba con orgullo y las oportunidades estaban servidas para todos sin excepción. Si, yo lo viví.

El pueblo venezolano no hubiese declinado jamás a sus libertades, sino bajo el engaño de una enferma ilusión. Y sucedió lo absurdo; comenzó la implantación del odio, la siembra de rencores y división de un país que, hasta entonces, era cartel luminoso de bienvenida a los desarraigados del planeta. Y nos convertimos en esta casa por cárcel que somos como sociedad.

Hoy somos catalogados como “fascistas” por pensar diferente, por no aceptar atropellos de una fuerza de ocupación en nuestro propio suelo, por protestar cuando desde el poder violan nuestros derechos constitucionales, cuando nos despojan con descaro de las oportunidades que esta tierra bendita nos ha otorgado.

Se que la mayoría esta dispuesta a rescatar nuestro gentilicio libertario. Que no permitiremos, por inacción, que nos sigan atropellando. Por que estamos decididos a que ser “venezolano”, sea un galardón que incluya a hombres y mujeres y haremos sentir nuestra voz en cada ámbito donde la opresión quiera imponerse.

Hoy voy a la calle a vencer cada obstáculo que se presente, cualquier coacción para doblegarme tendrá mi respuesta como ciudadano decidido a decir ¡basta!... devuélvanme mi país… Yo soy venezolano.