jueves, 7 de marzo de 2013

DARNOS EN LA MADRE

El honor no se divisa
Yo le pido al pueblo en general que una vez que se llame a elecciones cumplamos la voluntad del comandante Chávez de votar todos por Nicolás Maduro y darle en la madre a todos esos fascistas que han buscado desestabilizar a este país”.

Almirante en Jefe Diego Molero
Ministro de Defensa - Venezuela

Las torpes expresiones de un militar, deliberante y parcializado, que funge como ministro de defensa, han causado vergüenza a buena parte de la nación. “El honor es su divisa”, lema que con orgullo alguna vez se anunciaba ha dejado de constituirse en rubrica de dignidad.

En un contradictorio discurso proclama que “las Fuerzas Armadas serán garantes de la Constitución” y luego hace un llamado a votar por Nicolás Maduro para eliminar a quienes según su óptica somos fascistas.

Este individuo, mas que militar, pareciera un seguidor, de la calaña del régimen autoritario, como padecimiento político-social. Su discurso perfila incitación al odio y desprecio por quienes no participan de sus ideales, extrañamente contrarios a lo expresado en la Constitución. Sujetos como este, se instauran tras las instituciones democráticas, como caterva de esbirros y TonTon Macoutes criollos.

Hugo Chávez tuvo mucha habilidad para ensartarnos en la pesadilla y reunir en torno suyo, a una manada de incondicionales que no tienen el mas mínimo sentido del respeto hacia lo que piensen sus semejantes, y que en su afán por moverse en los círculos de poder, son capaces de reptar, y rebajarse sin medir las muy posible consecuencias posteriores.

Es comentado a voces que la mayoría de los actuales comandantes de las FAN, no se caracterizan por una hoja de vida loable. Si funcionara la meritocracia, muchos hubiesen pasado a retiro por no llenar los requerimientos para ejercer los cargos que, a base de ignominia, han alcanzado. Basta ver que, en su mayoría, son los últimos de sus promociones.

Diego Molero se distinguió por ocupar el puesto 53 de un curso de 57 individuos. Muchos de estos insolentes, coexisten enfangados de corrupción o ligados al narcotráfico. Estos sujetos difícilmente pueden instituirse en ejemplo de conducta, ni aun en sus propias familias.