domingo, 9 de septiembre de 2012

Siete de Octubre; el final del túnel

El caos entra en el final del túnel. Para la Venezuela de fin de siglo XX, la esperanza se transformó en estupor. El Estado se ha convertido en terrorista. La presencia de un individuo acometido de personalismo, le ha hecho transitar por el periodo más primitivo de cualquier época.

Hugo Chávez interpreta su momento con la desesperación de quien ha tirado todo por la borda, como si despertara de una embriaguez de 14 años y encuentra que Henrique Capriles, el candidato opositor, se convertiría en el vencedor de la contienda electoral. La respuesta es intimidatoria: “Si no está Chávez viene el caos, si no está Chávez viene la guerra civil, si no está Chávez viene el golpe de Estado”.


La torcida oferta de Hugo Chávez no ha cambiado. Tras el insulto y la falta de moralidad, encuentra a un país que impugnará los errores al que ha sido presa. La nación despierta de un mal sueño, de una bacanal de excesos en un mundo bizarro, resentido y cruel, al que filibusteros sedientos de odio y represalia tomaron por asalto.

Pero Dios es bondadoso y nos da una oportunidad a honrarlo y enmendar el error; el país no enfermó y dará respuesta el 7 de Octubre. La promesa de Henrique Capriles Radonski es para todos incluyente y explicita. El respeto a la Constitución, la voluntad soberana y la esperanza esperan al final del túnel.

El corazón palpita sorteando las dificultades que con coraje y decisión sorteamos para llegar al momento donde la pesadilla tendrá su final. Abramos nuestra nación a la garantía del progreso y el desarrollo. Hay un camino.