miércoles, 1 de agosto de 2012

La Guerra inadvertida

Bajo la aparente premisa de “la defensa nacional”, los venezolanos no estamos al tanto en lo relativo a la compra desmedida de pertrechos de guerra por parte del gobierno venezolano.

La información gubernamental sobre la mortificante relación del gobierno venezolano con regímenes asociados al terrorismo internacional y la compra de una injustificada cantidad de suministros bélicos que se  da a conocer, es insubstancial. Como noticia es conocida en el tiempo, gracias a datos del periodismo independiente o a informaciones provenientes del exterior.

¿Acaso nos preparamos para una guerra?
Vista aérea de la fábrica de tractores «Venirán»,
una de las empresas pantalla. -Agencia abc.es-

Pero no solo se hace una enorme adquisición de armas; aún los venezolanos no avizoramos el peligroso hecho que el país transita. La conexión del régimen de Chávez con elementos de Hizbolá llevó a Washington a tomar medidas en el pasado. El régimen de Hugo Chávez pareciera prepararse para una confrontación trascendente. Qué hay tras las amenazas y el no develado sarcasmo de sus palabras.

La cooperación comprobada con traficantes de drogas de América del Sur y terroristas de Oriente Medio, con la banda terrorista vasca ETA, con las guerrillas colombianas de las FARC y el ELN, la cercana relación del presidente venezolano con figuras ligadas al desmigajado grupo conocido como “eje del mal” y mas específicamente con el presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad son abiertamente promovidas.

Lo cierto es que Hugo Chávez, a diferencia del grueso de los mandatarios latinoamericanos salvo Cuba, está empeñado en apoyar a Ahmadinejad, líder de la revolución islámica de Irán, en una confrontación política abierta y compartida contra los Estados Unidos.

Mucho se ha dicho sobre esta relación y el acuerdo de colaboración nuclear firmado entre ambos países, por lo que se supone el suministro de material de uranio, del que se calculan existen en el país más de cincuenta mil toneladas. Este acuerdo viola las sanciones internacionales impuestas a Teherán y, presuntamente, se establece con una  pantalla empresarial a fin de justificar su hostilidad.

Se ha comentado sobre las múltiples factorías fantasmas que presentan sospechas sobre el extraño affaire Venezuela–Irán.  La publicitada “fábrica de bicicletas”, cuya dirección corresponde a la ubicación del Core 9, Puerto Ayacucho estado Bolívar; la fábrica de cemento Cerro Azul, en el estado de Monagas o la de tractores “Venirán”, que descubrimos con un irrisorio número de trabajadores y cuyas medidas especiales de seguridad hacen pensar en otro uso. Esta empresa presenta un doble cercado de seguridad y es custodiada exteriormente por la guardia nacional venezolana. Parte de su interior solo es accesible a personal iraní. Todas las empresas mencionadas están situadas en áreas ricas en uranio.

El riesgo de una guerra es inminente, mas aún cuando los actores catalizadores de la misma son individuos con características que rayan en la irracionalidad, en su facultad de decisores políticos generadores de crisis. El panorama luce oscuro; tenemos que darle término.

¿Nos preparamos para una guerra? ¿Contra quién? ¿De quien es esta guerra?