jueves, 31 de mayo de 2012

LA QUEMA DE LIBROS EN VENEZUELA

Torquemada y la biblioteca nacional

El conocimiento es poder y las letras y las palabras que congregan pueden ser aun más poderosas, disidentes y revolucionarias que cualquier arma o ejército. Los daños causados al patrimonio nacional por la saga revolucionaria no pueden llegar a ser borrón y cuenta nueva.

La historia nos dice que los fundamentalistas queman libros por instinto y el führer tropical y su legión de ineptos no escapan a estas inclinaciones. Cuando los musulmanes conquistaron Alejandría, el califa Omar ordenó quemar la Biblioteca: “Si los libros contienen la misma doctrina del Corán, no sirven para nada porque repiten; si los libros no están de acuerdo con la doctrina del Corán, no tiene caso conservarlos.”

La Biblioteca Nacional ha apoyado la creación de la sección ideológica en las salas públicas del país, que contiene sólo libros destinados a promocionar el proyecto político de Hugo Chávez. También se descubren libros relativos a la revolución cubana. El abrasivo Diosdado Cabello es causante de uno de los mayores desastres contra la cultura del país.

En relación a libros de texto para la educación primaria, se han excluido acontecimientos relevantes de la historia democrática del país, mientras se magnifica la aventura de Hugo Chávez cuando en 1982 lideró un golpe de Estado en su intención de instaurar, a toda costa, el negado “Socialismo del Siglo XXI”.


La “revolución”, obedeciendo a una enfermiza y holocaustica necesidad de destrucción a todo lo conocido ha quemado y hecho desaparecer libros. La destrucción de más de 60.000 volúmenes sustraídos de las bibliotecas públicas del estado Miranda durante la gestión de Diosdado Cabello el año 2009. Ya en entre 2007 y 2008, 62.262 libros de las bibliotecas del estado Miranda fueron vendidos como pulpa de papel. La quema de más de 3.200 los libros de la biblioteca "Riera Aguinagalde" de Carora es otro caso de biblioholocausto del que poco se sabe.


Más de un millón de ejemplares desaparecieron en las auditorias practicadas a la Biblioteca Nacional, donde se quebrantó las normas de descarte de material elaboradas. Fue “la destrucción de la cultura (…) en la lista hay de todo: religión, historia, literatura, política, material braille, textos infantiles. El número de ejemplares representa 15% de los 401.000 libros que, según el Instituto Autónomo de Bibliotecas del estado Miranda (Iabim), quedan en el estado, aunque debería haber 2.000.000”.


Entre los títulos quemados está el subversivo "El principito" de Saint-Exupéry. Torquemada pasó por la biblioteca nacional para silenciar las ideas que le combatirían. Me pregunto si te encogiste de hombros y te importa un bledo tener memoria, si te duele el país y si haces algo para reparar tanta desidia y desamor.

Esto es tan real que no lo puedes creer... verdad. Esto tiene que cambiar ¡Hay un camino!