jueves, 24 de mayo de 2012

LA ELITE SOCIALISTA. Riblia Rodríguez

La ausencia del presidente revuelve el desastre que se ha venido gestando desde hace más de trece años, donde la impunidad se emparenta al partido gobernante. Son muchos los casos que desconocemos y se pierden en estos difíciles años de oscuridad; la memoria es corta y mala. Habrá que escribirla pues.

El devenir, de AgroIsleña a AgroPatria, nos deja perplejos sobre la corrupción y depredación que acomete el proceso autoritario en contra de Venezuela.
Riblia Rodríguez, una figura desconocida en el ámbito nacional fue protegida por los entonces ministros de agricultura Elías Jaua y Juan Carlos Loyo. Empezo una carrera meteorica a los treinta años dentro de la burocracia gubernamental. Esta mujer se mimetizó sin provocar ruidos, por lo que el silencio cómplice la mantiene hasta hoy como uno de los burócratas impunes del régimen. La señora Rodríguez, presidió AgroPatria, empresa a la que llevaría al caos en un cortísimo periodo y a la cual renuncia en diciembre 2011. Su andar esta emparentado al abismo de las finanzas partidistas y lo ilícito aún no conocido.

Tal vez pronto la veamos trepar sobre las gradas de la burocracia de cuello rojo donde los peones de Palacio se mueven. Ya ha sucedido con Loyo quien luego de algunas presunciones atribuibles a la separación del ministerio, fue designado Secretario Ejecutivo de la Comisión Central de Planificación; Loyo es apoyado por Elías Jaüa.

 HAY UN CULPABLE
Otro ejemplo lo tenemos con el pupilo de Rafael Ramírez, Luis Pulido, acusado del desastre de PDVAL y la pudrición de alimentos que hasta hoy se mantiene en nuestra memoria, mismo quien fuera perdonado por el Tribunal y volvió como superintendente de producción de PDVSA.

Lo cierto es que, en una evaluación de desempeño de 16 empresas estatales y resultados generales del “modelo productivo socialista" realizado por investigadores del IESA se evidenció que el déficit de recursos de las empresas del estado, la mayoría de ellas expropiadas, es crónico y continuado. Pero cuidado con hablar muy alto, perros de presa atacarían para protegerlos, sino, la malavenida Asamblea dictaría su negatíva a cualquier investigación.


Esto les ha obligado a depender de subsidios del Gobierno reduciéndose los incentivos para los trabajadores y la productividad. La forma en que operan estas empresas no es sustentable porque atienden a criterios políticos y no a la generación de utilidades. El modelo de cogestión ha sido infructuoso y fracasado ya que los bajos resultados financieros demandaban de las cooperativas a asumir deudas que las llevan irremisiblemente a la quiebra.

Esperemos que el rastro no sea cubierto, pues al país necesita no olvidar el daño causado. Lo más seguro es que sigan desapareciendo las trazas que sirvan de evidencia, a menudo la destrucción y el asesinato escriben y son protagonista en la cacareada historia revolucionaria. Recordemos el incendio de la torre de Parque Central y el asesinato del Fiscal Anderson.

Verdaderamente, hay unos que son de madre. Pero esto no será eterno; el mensaje está llegando, casa por casa, corazón a corazón y será indetenible. ¡Hay un camino!