miércoles, 8 de febrero de 2012

La niña de la morrocoya y "la piedrita"

Parece mentira chico. Mira como está de grande la carajita. Recuerdo cuando país la asociaba a su mascota, aquella “morrocoya”, de la que nunca más supimos. Esa morrocoya debió ser el último vestigio heredado de la añeja residencia de Barinas donde, los entonces pataenelsuelo, acurrucaban sueños y ambiciones.

Como ha crecido la tripona. Todos la conocemos de múltiples anécdotas y por ser la creadora de la virada del caballo en el escudo, además de las múltiples ocurrencias que le adjudica el buenandro del padre.


Reciente la vimos con un abanico de dólares, por lo que la opinión pública le ha dedicado un hipotético lugar de consideración. Pero quién puede señalarla. Ella también es victima de la desmedida corrupción que su imagen revela.

Hoy es célebre por sus acercamientos a la farándula internacional. Primero fue fotografiada con Miles Cirus y luego con Justin Bieber. Pero estas escenas, no deben dar origen a una discusión mayor. Podemos verlo por el lado positivo, y darnos cuenta que la niña no se come la sui géneris propuesta comunista, que proclama de los dientes pa´fuera su padre. Ella tal vez escapó de sus escoltas y, chapeando que es la hija del fulano, forjó su real albedrío; lo que le interesa para estar con quien le importa. Su real gana. Y es que las maneras y truculencias se contraen como virus; genes quise decir.


Ella proclama con la escena de los dólares que "querer es poder"... por que le sobran motivos. Por que aquello de "ser rico es malo" solo es el bacilón de un cómico y que probablemente la abuela se lo confirma cada vez que puede. Por que no me negaran que la real ancianita se las trae con su rejuvenecida pinta, extendida en la familia y documentada profusamente por sus excesos capitalistas.

Lo malo y preocupante es que el padre de esta niña ideologíze a nuestros muchachos en las escuelas con el fulano socialismo, convirtiéndolos en enemigos del “imperio yankee”, armándolos y atentando contra sus derechos humanos para hacerlos presa de la violencia y destrucción. Para ellos no existe la “Lopna”. Esta a la vista; es una revolución malandra y sectaria.

La niña, por lo que vemos, no encaja en los planes del gobierno hacia los jóvenes venezolanos de formar parte de la “guerrilla comunicacional” que planteara Héctor Navarro (12/04/10) o “el pueblo en armas” que planteó el teniente coronel golpista con vehemencia y por lo que fue derrotado en la propuesta de Reforma.

La niña de la morrocoya es un recuerdo. Cómo inculpar a quien solo refleja lo inculcado. Hay quien va sin brújula ni referentes éticos en su desarrollo. La imagen desgastada años cincuenta, de un fulano embaucador y un disfraz de “first lady” se pasean en mi mente. Mientras, los “Niños de La Piedrita” son materia de asombro y escarnio.

Como seres sociales, queremos lo mejor para nuestros semejantes; quisiéramos que la igualdad y las oportunidades fueran del goce general. El país no marchará tras el lamebotismo imperante en Miraflores. Hoy luego de la destrucción de los últimos años, tenemos el 7 de Octubre como salida constitucional. Venezuela es otra, lo sufrimos día a día. Rescatémosla de la catástrofe.