domingo, 5 de febrero de 2012

4 de Febrero; EL SHOW de DESPEDIDA

"Los Próceres"
teatro de operaciones


Todo él huele a Museo Militar. Los preclaros, una vez más, crean el escenario de excepción. Es el imaginario de amedrentamiento de un gobierno que se despide con un espectáculo instruido de los valores que ellos denominan “revolución”; un fiasco cuya salida se ha hecho larga e insoportable. La historia de esta caterva indigesta expele cobardía, sonada de filibusteros y canallada.

Tienen pavor de lo que ocurrirá en ocho meses, la millonada en gastos es inocultable. Pronto, antes del 7 de Octubre, muchos harán sus maletas. Se de quienes han hecho preparativos y adquirido propiedades en el exterior. Quiero recordarles que el mundo conocido es mucho más pequeño y para llegar a Marte no les será suficiente lo que han logrado malversar. Que la justicia les alcanzará y, con tanta prueba obtenida, no podrán librarse del peso. Vamos sin miedo.

La amenaza comunista es inocultable; la libertad está asediada por los ímpetus del autoritarismo y no habrá futuro si permitimos, sin luchar, que el temor conviva con la pretensión dictatorial. “La estabilidad que hay que preservar” nos da pie a llevar adelante el evento del 7 de Octubre.

Pero está decidido; ni suscitando una confrontación entre Argentina y el Imperio británico se detendrá este cambio. Advierto, el episodio está en miras.
Lo insano y la paranoia hacen su trabajo. Este individuo podría declarar a Hitler héroe de los derechos humanos. Está desesperado y lo peor, lo que ha hecho no se lo podrá quitar de encima ni con todo el armamento que está comprando. Lo único que ha logrado es radicalizar su posición de criminal y transgresor. Es inevitable, lo veremos en La Haya. Que se prepare; que se preparen.

Cuando todo esto pase, confiamos que Dios nos de la voluntad de convivir, unidos, para encontrar en nosotros lo mejor y más autentico de nuestra naturaleza. Dios bendiga a Venezuela.