jueves, 9 de febrero de 2012

LA BURDA ELOCUENCIA CHAVISTA

“Bueno, vayan a buscar un adeco
para ver si les van a resolver eso”.
HCF
“Dame tiempo, compadre”

Luego de casi tres periodos presidenciales de cinco años, para Hugo Chávez la voz del pueblo, no es la voz de Dios. Resulta que Chávez llama “contrarevolucionarios” a los damnificados que, saliendo de los refugios, protestan ante la indolencia gubernamental en la solución de su problema de vivienda.
Chávez, ha perdido el norte. Hoy los desesperanzados descontentos de la acción gubernamental que protestan en las calles pueden ser señalados de pitiyanquis, oligarcas, o... agentes de la CIA. Lo más seguro es que el “comandantepresidente” les brinde por respuesta peinilla y gas del bueno.

A los “dignificados” solo les falta que sus seguidores, esos que se citan entre ellos como “camaradas”, parafraseen el discurso de su jefe haciéndolo propio y griten a los manifestantes “Váyanse al carajo yanquis de mierda”.

Y... EN QUÉ QUEDAMOS

PARAFRASEANDO
El embajador de Panamá ante la OEA, Guillermo Cochez, a fin de ejemplificar las reacciones de algunos colegas y su visión y forma de encarar los problemas que se les plantean narraba una anécdota personal de sus tiempos de estudiante, donde se preguntaban cuál sería la reacción de un derechista, de un demócrata cristiano y de un comunista frente a la infidelidad de su cónyuge.

Describía que el derechista la tomaba a golpes. Que el demócrata cristiano se sentaba a su lado, comprendiéndola y haciéndole ver el error cometido, llevándola a prometer que no ocurriría nuevamente. Pero que a diferencia de los dos primeros, el comunista escandalizado y muy molesto se armaba de piedras, e indignado, corría y las lanzaba a la Embajada de los Estados Unidos.