jueves, 29 de octubre de 2015

En el tapete. José Antonio Abreu y Gustavo Dudamel

la imagen pública y sus méritos

 Dorian García G.
@doriangarciag

"Hasta hace algunos años la cultura artística ha sido un monopolio de élites".

 En los últimos 14 años, el impulso otorgado al Sistema por parte del presidente Chávez, ha permitido que ahora el Sistema albergue a decenas de miles de jóvenes y niños en las 24 provincias de Venezuela″.
                                 - José Antonio Abreu -
  - Aló Presidente, domingo 2 de septiembre de 2007 -

 
Así escuchamos sorprendidos como José Antonio Abreu mentía sin vergüenza al país, con el objeto de adular servilmente a Hugo Chávez. Mintió Abreu al no reconocer ante Chávez que “el Sistema” viene desde el año 1.975 cuando el Estado venezolano lo creo bajo la autorización y beneplácito del entonces Presidente Carlos Andrés Pérez.

El virtuosismo es un acto de reconocimiento generalizado en el mundo de la cultura. Tanto el Maestro José Antonio Abreu como el batuta Gustavo Dudamel, han ganado nuestro respeto y la vida les ha  premiado enalteciéndolos con distinciones y grandes oportunidades.

Del señor Abreu,  estamos al corriente de su exitoso performance conduciendo la Orquesta Sinfónica Nacional y luego como instaurador del Sistema Nacional de Orquestas Infantiles y Juveniles, por lo que el país debe honrarlo al cumplir con su trabajo.  Abreu y Dudamel viven su fiesta, mientras el país hace interminables colas, se implanta una nueva burguesía y el éxodo de talentos se hace más numeroso. Es un episodio inolvidable.
 


Poco o nada que referir de Gustavo Dudamel, si bien su talento es reconocido por todos, su arrogancia supera las expectativas y comprensión, a su respuesta de liviana sensibilidad como ser social. Dudamel desconoce nuestra realidad y los hechos lo recusan por oscurantismo.
 
Vamos a la cima ¡Funiculir, funicular!
Permitir que este maravilloso proyecto sirva para anclar a los ocupantes de Miraflores por 17 años, no puede ser consentido sin recordar sus expresiones de afecto por quienes han tanto daño al país. Por derecho, que los señores Abreu y Dudamel piensen como quieran, daremos debido respeto a su opinión. La admiración y los aplausos los guardaremos para quienes lo merezcan. Esto es una historia de amor… y de desamor.

Quienes consideran a estos dos individuos talentosos como “genios”, también deberán experimentar un rubor de humillación. Quienes colocados en el paraninfo del arte, ondean las banderas de la opresión y el absolutismo, no pueden merecer ser llamados “ciudadanos ni genios, tal vez la acepción extraños pueda reunir características mas apropiadas.
Estos individuos no aman la patria; aman su “genialidad” auto conferida y las oportunidades que desde la idolatría les hemos facilitado a sus apetencias personalistas.

Recordemos que el Sistema fue creado bajo el auspicio del gobierno del presidente Carlos Andrés Pérez y apoyado por los subsecuentes gobiernos democráticos.
Sus esfuerzos por construir un mundo mejor a través de la siembra de la música son indudables, pero ambos han sido intoxicados, inflamados por su ego para mostrarse desnudos y enfermos de gloria. Pero deseos no empreñan y se necesita más que ambiciones colgarse la ayuda de un país y un Estado para dar rienda suelta a un proyecto concertado  que era historia escrita antes de estos últimos 17 años.

Gustavo Dudamel, fue el encargado de dirigir coro y orquesta cuando con el himno nacional dieron las 12;00 PM y se inaugurase el canal 2 del Estado TVES. Esto pautó el cierre de  “RCTV”, Radio Caracas Televisión.
Ya veremos cuando la justicia regrese y podamos preguntarles sobre aquella revolución que llenó sus apetitos de conveniencia y “buenvivir”. Admiración… ¡ninguna!

Reflexión de arbitrio personal;
Son Abreu y Dudamel genios… ¿?
Qué dirían de esto el Dr. Humberto Fernández Morán, Dr. Jacinto Convit, Baruj Benacerraf, Dr. Rafael Reif, Dr. Sergio Giralt, Jesús Soto, Cruz Diez, Palacios, Cabre, Reverón, Otero, Vicente Emilio Sojo, Juan Bautista Plaza, Inocente Carreño, José Ángel Lamas, Aldemaro Romero… etcétera.