viernes, 25 de julio de 2014

La “mermelada” latinoamericana

Dorian García G.

Nicolás Maduro anunció que, el ex presidente colombiano, Ernesto Samper asumiría  la Secretaría de la Unasur en agosto próximo. La designación de Samper se produce en un guiso diplomático entre María Ángela Holguín, canciller colombiana  y Nicolás Maduro, estampando el sello que impone La Habana como orientación inmediata al panel de gobiernos latinoamericanos que, manifiestamente, amparan la corrupción internacional.

Ha sucedido lo impensable; con la “desuribización” de Santos, Colombia se suma al club de aliados de la dictadura cubana, desde una amañada creación de organizaciones que promueven una sui géneris “integración latinoamericana” impulsada desde Venezuela por el régimen de Nicolás Maduro, cuyo rol es conocido eufemísticamente como “mermelada”, al promover figuraciones diplomáticas, cocinadas en la trastienda, a fin de desarrollar solapadamente la política anti-yanqui dictada desde La Habana.

Holguín, quien se desempeña en la cartera como canciller desde el 2010, fue confirmada en su cargo para el periodo 2014-2018 por Juan M. Santos desde la cumbre de Brasilia con los presidentes latinoamericanos, quienes le habían solicitado la continuidad de esta por la labor desempeñada. En este caso, Holguín actúa como trampolín de Ernesto Samper, de quien fue señalado de  haber comprado las elecciones presidenciales de 1994, con dineros del Cartel de Cali.

No cabe duda sobre el escenario al que se ve precisado Santos al tener que consentir y respaldar a que Ernesto Samper presida Unasur para hacer el trabajo, non sancto, en la toma de decisiones y prestigiar acciones con el estatus que significa que un ex presidente de Colombia respalde acciones y decisiones, en apariencia, tomadas en un foro de representantes diplomáticos de Suramérica, pero que solo buscan satisfacer propósitos fijados desde Cuba.

 Vendrán escenarios. Las reacciones del país del norte no se harán esperar.