lunes, 22 de julio de 2013

El péndulo

Un pueblo ignorante es presa fácil de la tiranía
              -  Andrés Eloy Blanco -
 
Sabemos quiénes son; ellos son reconocibles. Aplaudidores de oficio, ensalzadores de la barbarie y la sin razón. Brutales por condición y ordinarios por naturaleza. Se oponen a la verdad y se encubren tras la sombra desde donde operan. Pero hoy están solos en la aventura equivocada. Pronto se toparán con el péndulo de la  justicia.

Solo los enemigos del pensamiento libre, los antagonistas de la inteligencia y del progreso, pueden atreverse a tanto tan descarnadamente. Cuán brutales pueden ser, cuándo se darán cuenta de su comportamiento irracional y absurdo. Sin hablar del daño moral de más de 14 años de mala educación y ejemplos impúdicos que han buscado la implantación de un régimen podrido e inescrupuloso; la aventura de un desquiciado.



A todos nos tocará, sin excepción, pagar por sus acciones. Esta semana han llegado a aplaudirse, a elogiarse y celebrar por continuar endeudando al país. Hace falta ser muy canalla y tener condición apátrida al no sentir culpa. El futuro no será posible cuando la estabilidad y el progreso están comprometidos y arrastrados por una recua de mentecatos, criminales y filibusteros de la cosa pública.

Por ahora vencen; tienen sobrada fuerza armamentista bruta y la irracionalidad hace compañía a su embriaguez. Se autoconvencen de practicar una doctrina, pero no persuadirán. Para convencer hay que persuadir, y para persuadir necesitaran algo que les falta: razón y derecho en la lucha. Solo les anima la depredación y los bajos instintos de su furia, de su animosa lujuria por despojar de futuro de las oportunidades del que la Providencia dotó a esta tierra de gracia.

En el contexto internacional hemos visto con desconcierto como el representante de la oposición venezolana, de por lo menos el 50% de los ciudadanos de Venezuela, resulta ser un huésped incomodo. Los padrinos internacionales de la corrupción, se identifican por su mala memoria y su desvergüenza a los principios universales democráticos.  Hoy prefieren no rememorar la valiosa intervención de ilustres venezolanos en la lucha por la independencia latinoamericana y para la cual entregara su vida un tercio de su población.

Los venezolanos aspiramos vivir una vida digna bajo condiciones confortables, pero pareciera inútil pedirles a nuestros parlamentarios que piensen en la comprometida situación de Venezuela. Mas, advertimos a la distancia que, a la vuelta de la justicia no deberán  argumentar consideraciones. La necesidad de un dialogo nacional es de inminente urgencia; solo que la cúpula enquistada en el régimen pareciera jugar con su propio destino. Con correspondencia de motivos, cada cual recibirá lo que merece.  Deberá cambiar el panorama, cuando el péndulo vaya de vuelta. Que cada quien haga su lista de cobros.