viernes, 25 de enero de 2013

La verdad se come cruda

El país quiere saber dónde está Hugo Chávez y cuál es su verdadera condición. El país habla de la violencia que lo azota, de los muertos, de una nueva devaluación y de elecciones. El país está a la deriva y al borde de la consternación; pero hay quienes quieren ignorar lo que impone la Constitución, ante la falta inexcusable del presidente y el vacío de poder en Miraflores.

Es una pesadilla común a los venezolanos; hemos sido secuestrados junto a las instituciones que deberían amparar y cuidar la sanidad de la Nación. Imposible no revivir estos largos catorce años y comiencen a aparecer rostros, una interminable galería de delincuentes y frases memorables.

Hoy el agresivo sector oficialista en la Asamblea Nacional se ha transformado en un “colectivo” (grupos violentos con la anuencia del régimen), tal como el que ocasionó los asesinatos en el “23 de Enero” y amenazó a una lista de futuras victimas.

El país habla del TSJ (Tribunal Supremo de Justicia), de la inefable Luisa Estela y sus interpretaciones, de Tibisi y el CNE (Consejo Nacional Electoral) “la casa del truco”. No hay diferencia. Vaya caterva de delincuentes; ya los veremos asilándose o apareciendo en Cuba donde recibirán su propia medicina y los echarán luego de asaltarles, les harán lo mismo que han hecho al pueblo venezolano.

No estará lejos el día que nos busquen para torturarnos y traten de cambiar nuestras ideas de libertad. Pero su real propósito y bravura son conocidos, el miedo que emanan los disfraza de prepotentes y valientes, pero va a llegar el día que, emulando a otro bandido, también busquen refugio en el Museo Militar. El desconcierto es general, el país está en caos y pronto serán ellos o nosotros.

La batalla por la libertad se libra en La Habana y, mediaticamente, prolongar los aspectos crónicos de la vida nacional es inaguantable. Los venezolanos precisamos información clara y sin cortapisas, sin manejos políticamente convenientes. Por devastadora o dura que sea, la verdad se come cruda. Esta pesadilla tiene que terminar. El país habla y huele mal. En Venezuela la conciencia es presa pasiva y afligida.