martes, 13 de noviembre de 2012

“Yo vivo una patria nueva”

El guayabo nacional es evidente. Indudablemente nos trampearon. Entonces las figuras de oposición que se apreciaban como un bloque reunidos en la MUD, parecieran haber desaparecido. Una especie de síndrome de mea culpa ha envuelto aquella Unidad animosa que llenó las avenidas del país. Pero ya es hora. Tenemos que enjugar las lágrimas y guardar los pañuelos.

El objetivo del régimen está claro, apela a lo seguro y juega sus cartas, nacional e internacionalmente. Como es conocido, Venezuela ha sido incluida en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, apoyada por las representaciones de los países vampiro de la riqueza nacional e ignorando que hayan exiliados, presos políticos y se viole el ordenamiento jurídico por designio del poder hegemónico.

______________________Edo

Lo cierto es que el mundo lo sabe. Asociarse a Hugo Chávez no es garantía de respeto al pueblo, ni de liberarse de los manejos jurídicos que ha instaurado en nuestra Venezuela, hasta llegar a la grosera corrupción internacional que ha implantado en Latinoamérica. Que vergüenza.

No existe nada más capitalista y lejos del decoro que formar parte del régimen que Chávez representa. Ser “boliburgues” es el epítome de ventajismo, del superarse sin méritos, característica conferible a los otrora “pataenelsuelo”, hoy caterva de esbirros apátridas defensores de la dictadura constitucional.

Tenemos que seguir unidos. No podemos continuar mudos y sin mirarnos a las caras, sin palmearnos el cansado lomo y dejar de compartir esa profunda motivación alcanzada a fuerza de los triunfos obtenidos, atropello tras atropello, en esta larga lucha por el amparo de nuestros derechos.

Para jugar, y para guerrear, se necesitan dos y aquí hay que echarle pichón, dejar claro que estamos unidos y prestos a corregir esta carencia de valores. La pelea es peleando; el 16D todos como uno solo y sin rendirnos, vayamos a Votar.