martes, 19 de junio de 2012

Las vacas flacas mugen

El eco de la pena
Hablando de economía y haciendo tiempo antes de convertirnos en potencia mundial, a grandes voces se comenta la dimensión de la bonanza de los últimos trece años y medio; una suerte que pocos han advertido.

Pero también el país discurre sobre el insoslayable despilfarro y los movimientos de malversación a los que nuestra economía y el tesoro nacional se han visto expuestos, dada la insaciable voracidad y destrucción a la que hemos estado expuestos por el grupo identificado como “boliburguesía”.

La regaladera… el saqueo
Mientras, el trío Chávez-Giordani-Merentes compone una melodía acorde a los apetitos revolucionarios, el panorama nos hace pensar en los tiempos por venir. Se comenta en el medio de la información que el “Fondo de estabilización macroeconómica” tiene haberes de solo tres millones de dólares.

El desorden fiscal es absoluto, las reservas de Venezuela se aprecian verdaderamente minúsculas y el presidente está gastando todo lo que puede en vista de su campaña electoral como si fueran recursos propios en una verdadera misión malversación.

Por los depósitos en el exterior la república recibe, a lo sumo, una tasa de interés de 2% mientras que se endeuda a tasas superiores a 9%. Según el Banco Central de Venezuela, la deuda acumulada es de 95 mil 554 millones de dólares y por si fuera poco emite pagares de compromiso al pago de esta. Según fuentes la deuda real se acerca a los 200 mil millones.

Los venezolanos nos preguntamos dónde están las barras de oro del tesoro nacional. Seguramente algún funcionario herido en su estima dirá que en el Banco Central, ese que dirige Nelson Merentes. ¿Confianza? ninguna.

Internacionalmente, Venezuela está en el puesto 139, el último lugar, entre los países más corruptos a nivel mundial. A prepararnos pues las gordas ratas comenzaran a abandonar el barco. A la distancia las vacas flacas mugen su destino. Amanecerá y veremos.

Hay un camino.