jueves, 8 de marzo de 2012

SIN AVISO Y SIN PROTESTO

¡ROJIGARCAS TEMBLAD!

Al tema inaplazable y trillado de la salud de Hugo Chávez asoma una factura de la cual todos somos victima; la violencia chavista.

El oficialismo, bajo la excusa pobre y sin fundamento de la “defensa del proceso” ese con el que han tratado de hacer la descordinación social que mientan "socialismo del siglo XXI", trata de ocultar sus miserias éticas sin lograrlo. Los grupos de choque defienden los objetivos ventajistas del régimen a toda costa. La brutalidad de su accionar es marca que, sin disimulo, exhiben como facción. Los individuos que componen estos grupos se revelan serviles y violentos, actúan como jauría de presa, rapiña de expoliadores de oficio y nimia condición moral. El oficialismo se sume en un crítico escenario de intimidación, pero hoy día la oposición al régimen no es mas un manso cordero. La certeza del cambio es inaplazable.


En Venezuela se está produciendo una ola de opinión, un ruido que se aprecia indetenible. La nación está a la espera de las decisiones que desde las instituciones se tomen a favor o en contra de la libertad de expresión. El hostigamiento empuja desde Miraflores; somos el enemigo.

La agresión física como mecanismo sustantivo dentro de la campaña electoral, es un elemento que se evidencia y debemos percibirlo en su justa apreciación. El gobierno tiene miedo a perder su hegemonía y asume su enmascaramiento en actos de cobardía como respuesta; la barbarie para impartir temor. El régimen no encuentra el camino y se ha desarticulado.

Pero hoy el enemigo, el opositor al régimen, dicta el preámbulo del país posible y está investido de verdad y de coraje. Los epítetos que se desprenden de la bocaza presidencial tienen respuesta en una particular y solitaria lucha “con el espejo”. El 7 de Octubre está presente en el diario acontecer nacional y para todos el mensaje es claro e imposible de soslayar; agarren a sus locos.

Alguien está preocupado y tiembla; pronto ajustaremos cuentas, definitivamente. Sin aviso y sin protesto ¡Rojigarcas temblad!