martes, 22 de noviembre de 2011

Ley Piraña de Costos y Precios Justos

"Para mis amigos, todo,
para mis enemigos, la ley"
............... ..Oscar Benavides Larrea/Ex presidente de Perú

Ahora si, con la nueva Ley piraña de Costos y Precios Justos, el alicate llego para quedarse. Con una ley forjada de las apetencias destructoras de un inventor de trastornos, vamos sufrir todos; empresarios, consumidores y usuarios. La intención es depredar hasta los huesos.

Es que en la Venezuela del siglo XXI, las leyes se instauran y aplican con el fin único de aplastar al enemigo. El espectro conspirador que constituyen la oligarquía, la oposición, los medios y el empresariado no alineado, son su objetivo.

Veremos en lo sucesivo como se aplica el poder del Estado en función del centralismo, la exclusión y la perpetuidad y con ello asegurar un Estado omnipresente y todopoderoso que maneja el concepto de justicia a su favor y no explica la dualidad de su intención sobre lo que embiste y anuncia como precio justo.

El talante democrático del gobierno nacional, solo existe en la apariencia de los procesos que han envuelto la acción del voto, para ser toreados por el ejecutivo nacional a conveniencia. Para banderillear la buena fe del pueblo en las leyes y rematar ignorando la letra constitucional, con una mirada argentina.

La amenaza que constituye el socialismo del siglo XXI, para la quebrantada estabilidad nacional, se refleja en acciones decididamente agresoras y que solo obedecen a una brújula imantada a los planes de destrucción del país y la permanencia de un autócrata cobarde, fanfarrón y sediento de odio. No hay nueva inversión en el país; el desabastecimiento no se hará esperar.

Desde que Hugo Chávez tomo el poder, los venezolanos vivimos inmersos en la revolución de los inconformes y el insulto a flor de labios, del estilo oportunista de la desesperanza y el “quítate tú pa´ponerme yo”. Del "no hay" y la inconformidad, del peligro duplicado ante la delincuencia y de las fuerzas revolucionarias que deberían servir de protección a la ciudadanía y actúan como sanguijuelas del erario publico.

Venezuela es un país que sufre el haber creído en una esperanza. El destino del país es decidido por un petulante y su camarilla de socios en la infamia. La novísima Ley de Costos y Precios Justos es un ejemplo de ley piraña. Despoja y no siente el dolor ajeno, no mira ni habla por el pueblo; solo responde con saña y un plan descabellado de destrucción del esfuerzo ciudadano.

Vendrán más expropiaciones y merma en la producción de bienes y servicios. El aparato económico y manufactura nacional será acabado definitivamente por una burocracia instalada en el poder, que sacrificará el futuro de, tal vez mas que una nación, un continente.

Falta poco para que concluya la altanería forajida. Fuerza Venezuela, ya falta poco.