viernes, 11 de noviembre de 2011

EL ETERNO DELIRIO

"Si en un año quedan niños de la calle
renuncio a la Presidencia". “Se acabarán
las persecuciones a los medios de
comunicación”. "En mi gobierno ningún
militar alzará sus armas contra el
pueblo
".
..................- Hugo Chávez -

Cómo podemos dudar de sus palabras, fuente inagotable de certeza y claridad. Cómo, si tanta franqueza y certidumbre no fueran parte de sus tripas. El Museo quedó impregnado de su olor a valentía. ¡Viva el Héroe del Museo!

SOL MUSSET; agarrando aunque sea fallo
Quienes recordamos la oportunidad cuando Servando Primera se dirigió al hoy enfermo de Miraflores, para que dejara en paz la memoria de su padre, en una de las tarimas de aquellas concentraciones portentosas de oposición, no podemos sino medir cuanto daño ha causado en el país este gobierno y su populismo.

Ha pasado el tiempo. Cuanta tolerancia y serenidad vemos en aquellas dos jóvenes figuras, hoy refugiándose, tras la cortina del tiempo y el porsiacaso y tratando de limar asperezas con las posibilidades, vemos como se recoge aquella frase que les evaluaba como auténticos patriotas, dignos hijos del mensaje o una herencia verbal que podían exhibir ante la efervescencia de una nación que se oponía a la anarquía y el autoritarismo.

No queremos hacer apología del disparate, pero hubiese sido prudente, a la memoria de Ali Primera –al menos la que algunos han dado a conocer- no acercarse a la fragante historia de los que concluyen en que la “revolución del siglo XXI” y sus protagonistas son maletines de prestamista.

Cada quien se extasía con quien quiere, de acuerdo a sus parámetros de idolatría. Personalmente, nunca se me ocurrió admirar a Ali Primera, bien por que no me gustaba como figura o por que nunca su música obrara en mi preferencia. Algo así como, tú con tu cumbia y yo con mi bolero. No me importa si de verdad ellos, o su aprovechada madre, surten sus despensas de nuestras mermadas alcancías nacionales. Solo es el eterno delirio del usufructo, el facilismo y de algunos cantos que pueden resumirse en un mensaje tan avasallante. ¡Uh-ah!

Cuán popular puede llegar a ser un error, para vivir con su tufo a éxito por siempre. Caro nos ha salido mantener al cantantico y a la chusma que tras él berrea.