miércoles, 28 de septiembre de 2011

SANTAS DICTADURAS HONORIS CAUSA

Los premiados rocambolescos

Mas parecieran personajes de cómics. Los hemos visto insólitamente regocijados de sus alcances. Pero estos galanes constituyen una caterva de actores letales para los ciudadanos del mundo y, realmente, no simbolizan los personajes que presumen personificar.

Son honrados con Doctorados Honoris Causa, con la espada de Zeus o el martillo de Thor. Exhiben una particular y extravagante satisfacción y reparándose unos a otros. Estos personajes se condescienden y premian frecuentemente entre ellos. Como glorias, maniobran una historia extravagante donde el poder muestra una cara extrañamente bizarra y adornada de rictus.

Sus Magnificencias, líderes presidenciados eternamente, dejan huella indeleble exhibiendo una sorprendente y muy básica formación intelectual y referencial urbana. Alguno de ellos se ha atrevido a legislar alterando la lengua de Cervantes, incluso. Otros, simplemente agradecen los rocambolescos galardones obtenidos gracias a “la sabiduría de la Pachamama”. ¡Zambomba!

Constituyen una insólita cúpula de individuos que intercambian recompensas, se apoyan ante adversidades y se homenajean mutuamente confiriéndose títulos honoríficos y de decencia, tal como si de un marketing de reconocimiento se tratara. Acaso una forma de personalismo y halago a la desmedida fermentación de sus egos. ¡Cáspita!


Las costuras de Chencha
Nos ha dejado un traje pasado de moda y a la medida. No lo merecíamos. Como si hubiese sido poco nuestra épica historia, entramos al siglo XX con a larga dictadura de Gómez, llegamos precipitadamente a la de Pérez Jiménez. Creíamos haber superado los escollos de la joven democracia y luego de inmaduros cuarenta años, sentíamos que nos la estábamos comiendo. Entonces, le dimos la oportunidad a un famélico y codicioso militarcito de bajo código moral, el mismo quien había asonado contra los Poderes Constituidos.

Tribilin, mediante ardides de chacal, logra la presidencia de la republica. Llego bajo harapos forrando sus costillas y con una determinación oculta en su oscura mirada de hiena. Hoy Venezuela se cae a pedazos y “el arañero” canta, se pavonea y no para de parecer más insólito, adquiriendo nuevas personificaciones para tratar de lograr sus nuevas acometidas a la destrucción nacional.

Y es que aquella advertida perturbación, literalmente intoxico al venezolano de su mentira, para con ello alcanzar la mágica vara del poder que le permitiría satisfacer la necesidad de reconocimiento y obtener, en desagravio a su pobreza, acentuados títulos de patricios y las atenciones supremas que los autócratas se confieren mutuamente.

El Hermano Saddam
Como asunto propio, los dictadores se rodean de verdaderos ejércitos pretorianos para salvaguardar su robusta presencia y la mas débil integridad. Se envuelven de adulantes y exaltados que procuran reconocimiento y ser asociados a su nombre, para solo tal vez recibir una promesa o, si acaso, dadivas miserables.

Algunos se pretenden locomotoras pero su destino, irremisiblemente, se arrima al final de un viejo tren descarrilado. Vagones vacíos, irreparables y tirados al olvido. Ellos, como sus gobiernos, están agotados y por sucumbir.

En el novel siglo XXI, a los venezolanos el país se nos viene abajo; a más de uno de estos personajes, desprevenido y a su suerte, se ha preguntado… Broder guer ar yu? Mientras el autócrata de Miraflores continúa risa y risa. Ya llega el 2012, voy a Votar. Te veré caer dijo el filosofo.