martes, 4 de enero de 2011

EL RECULE CONSTREÑIDO DEL PODER

"CUANDO LA TIRANÍA SE HACE LEY
LA REBELIÓN ES UN DERECHO"

La debilitada imposición dictatorial comunista se ve impedida de accionar ante la defensa de la justicia y el deber ser; de la decencia que la Universidad demanda y el país mayoritario solicita y manifiesta. Los universitarios no tuvieron descanso, la navidad fue diferida y ante todo estaba el compromiso de vida, la defensa de los valores institucionales de la universidad venezolana y la defensa de la constitución nacional.

Entonces, hábilmente, el estratega de la “revolución” decide “vetar” la propuesta asociada a su grupo parlamentario. Todo nos hace recordar la recién acción de Evo Morales en Bolivia, luego del “gasolinazo”, una sonada derrota política que demuestra que los gobiernos autoritarios no son invulnerables.



Vetar la ley propuesta no es posible; devolverla para su estudio concienzudo y debatirla con intercambio de ideas es lo que cabe para un planteamiento reflexivo, conspicuo y universal. La competencia y autonomía de la Universidad no puede ser presa de la imposición ni la violencia. La Universidad continuará siendo un ejemplo y no estará al servicio de gobierno alguno.

El oficialismo promueve el concepto de "democracia participativa" como estandarte de la “revolución" sin incorporarse a consultar a los actores fundamentales en cada uno de los casos a los que impone la decisión todopoderosa y omnívora del ocupante de la silla de Miraflores y a la que la conducida bancada de la anterior Asamblea Nacional le dispensó dieciocho meses de libre acción refrendada y complaciente.



Esa misma Asamblea dispuso una Ley contraria a la Constitución que no fue consultada con los sectores afectados, la comunidad universitaria. Esta ley que no se corresponde con los postulados establecidos en la Constitución vigente en su artículo 109, que consagra la Universidad y su autonomía.
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El país vive una hora nona; Venezuela se prepara a combatir con las pocas armas constitucionales que la perversión de un régimen secuestrador de las instituciones ciudadanas aún no ha blindado. Hugo Chávez avizora el resultado inevitable y democrático del 2012.