viernes, 3 de diciembre de 2010

SUSPICACIAS. La XX Cumbre Iberoamericana

La cláusula democrática
leitmotiv de la cumbre

Es capcioso que los presidentes de Venezuela, Bolivia y Nicaragua no asistan a la XX Cumbre Iberoamericana, cuando el verdadero y más importante motivo de la misma es el establecimiento de una "cláusula democrática", que promueva el aislamiento de las dictaduras.

Hugo Chávez, muy susceptible, declinó asistir a la cumbre un día después de que WikiLeaks filtró un cable en el que el mandatario de México, Felipe Calderón, lo acusaba de inmiscuirse en las elecciones de la región. Evo Morales también canceló su participación por una reciente operación de rodilla. Muy conveniente e inconsistentes excusas para evadir la firma del documento. Ortega, por su parte, no asistirá, suponemos que se quedó sin apuntadores ni motivaciones aliadas.



El tema había quedado acotado a los países de la Unión Suramericana. Sin embargo, la intención del gobierno argentino y sus socios es más ambiciosa: extender esta cláusula a toda Iberoamérica para que se suspenda la membresía de un país en el caso de existir una irrupción institucional. Se buscaría, a la vez, aislar de todos los foros a los países que atenten contra la democracia.

En el documento de la cláusula democrática se trataría de imponer también el cierre de fronteras, la suspensión del comercio, el tráfico aéreo y suministros contra el país donde se produzca una desestabilización del sistema democrático.

Una cláusula de estas características colocaría al frente de la controversia al régimen castrista, que tampoco asistirá a la cumbre. ¡Vaya, vaya!


LOBO… ¡feroz!
El presidente de Honduras, Porfirio Lobo, no asistirá a la XX Cumbre porque algunos países de América del Sur no reconocen su Gobierno, “para no ser ningún obstáculo para el desarrollo normal del evento", luego que el presidente de Bolivia, Evo Morales, advirtiera que si Porfirio Lobo asistía a la Cumbre él no participaría.

Honduras tampoco participó en la XIX Cumbre Iberoamericana que se celebró en noviembre de 2009 en Portugal. Entonces su presidente era Roberto Micheletti, a quien la mayor parte de la comunidad internacional no reconoció.